lunes, 2 de diciembre de 2013

Y sobre la cabeza un millón de mariposas

- Y ahora, ¿A qué se dedica, Sara?
- Bueno, voy al parque todos los días a recoger hojas secas porque... ¿Estamos en Otoño, no?
Me da la sensación. Bueno, la sensación no, creo firmemente que son las lágrimas de los árboles. Todos los árboles en Otoño están muy tristes y a mi me da pena por eso guardo sus lágrimas en una gran caja llena de plantas aromáticas, porque un olor tan dulce, un olor así, hace sentir tan bien..es como si te acabaras de duchar y tu chico te diera un beso en el cuello. Se sentiría en el cielo.
- Y ahora, Sara. ¿Tienes chico?
- No, no puedo. Aunque me gustaría.
- ¿Por qué?
- Porque tengo veneno en la piel y, sobre todo, en mi sexo. Si me lo hago con un chico. Si le beso, si tengo cualquier tipo de relación con él les vuelvo unos hijos de puta. Me quedaré así, sola, tal vez pueda conseguir una casa y una gata y plantas y pájaros. Vida a la que no pueda dañar.
- Es muy triste, Sara.
- Sí, pero aún quedan cosas hermosas.
- ¿Como qué?
- Como unos zapatitos de niña, como una rosa a media noche, como salir al balcón y cantar una canción, como que Romeo vuelva.
- ¿Estás enganchada a algo?
- Pues claro: al amor. Es la peor droga que hay, la que más destroza pero, al final, vas al cielo.
- ¿Crees en Dios?
- No, creo que de mi se aprovecharán hasta cuando esté muerta. Alguien me sacará de la tumba pero no resucitaré, simplemente no sentiré nada. Y mis escritos serán publicados a nombre de otro y ¿quién sabe? Tal vez, hasta tengan éxito.
- ¿Tienes miedo?
- No, solo tengo miedo de una cosa: de enamorarme. ¿Soy bonita, al menos?
- No eres bonita, ni guapa, ni atractiva. Eres bella porque tienes un corazón muy grande.
- ¿Y tú?, ¿Cómo lo sabes?
- Porque soy de otro mundo más evolucionado, porque provengo de las estrellas, de otra galaxia.  No puedo darte más pistas.
- ¿Me moriré?
- Nadie muere. La muerte es otra mentira, otro timo más, por eso no hay que tenerle miedo.

- Pero sí tengo miedo.
- Entonces métete dentro de un buen cuadro y vive una aventura. Es posible, aunque no lo creas.
- Le quiero.
- Y ¿por qué llevas el pelo corto?
- No sé, me gusta.
- Sí, pero ¿por qué?
- Porque creo que las chicas que llevan el pelo corto son chicas con mucho coraje como el que se esta ahogando en el mar y es capaz de sacar la cabeza para seguir respirando, para seguir viviendo porque, a pesar de todo, ama la vida. El canto hermoso de un ruiseñor, una nube con forma de sirena... como ese loco que aún ríe. Como una huérfana que encuentra unos buenos padres y así jamás será violada. Es bonito llevar en una chica el pelo corto. No es tan fácil. Hay que ser muy hermosa para atreverse.
-¿Te lo cortaste tú por última vez?
- No.
- ¿Entonces?
- Pues alguien extraño con una mirada triste y sonrisa corta.
- ¿Tu novio?
- No, no era mi novio, ni mi chico. Solo alguien a quien conocí y me acompañó durante algún tiempo.
-¿Era tu amigo?
- No, solo me hablaba. Solo le hablaba y, a veces, le hacía sonreír y, a veces, me hacía sonreír pero nuestros sentimientos los arrugaron como cuando te sale mal un dibujo y se esfumaron de pronto, como una estrella fugaz.

No hay comentarios:

Publicar un comentario