viernes, 6 de diciembre de 2013

Todavía no se ha roto del todo el juguete

- Entonces, si dices que no eres la misma que se refleja en el espejo. Que tu rostro no es tu rostro. Que tu físico no es tu físico. ¿Crees que aún queda algo de ti?
- No, todo está trucado. Es una trampa como las que ponen a los osos porque gracias a Dios no soy un ratón. No me gusta husmear ni rumiar. Es mentira que mi mente rumie como me dijeron una vez. No, solo es pensamiento tras pensamiento. Ni siquiera hay intermedios, es decir, que no te aburres. Lo malo es cuando le dan al botón de cámara rápida, creo que tiene un nombre ¿cuál es? Bueno, al menos, no rebovinan y ya hace mucho que no se raya el disco.
- Entonces si no eres un ratón ¿Qué eres?
- Soy gata.
-¿Quieres decir que eres madrileña?
- No, quiero decir que paso todo el día por ahí y solo vuelvo a casa cuando tengo hambre o sueño.
-¿Y también te subes a los tejados?
- No. Solo me columpio cuando no hay ningún niño en el parque.
-¿Te da vergüenza que te vean los niños?
- Todos me saludan, es como si me conocieran pero yo creo que es porque piensan que soy un hada.
-¿Tienes pinta de hada?
- Pues no, la verdad es que soy bastante andrógina pero ellos tienen un mundo a parte donde me ofrecen un lugar. Qué pena que sean tan pequeños y estén indefensos.
- ¿Por qué?
- Porque sino me ayudarían de alguna manera pero lo único que pueden hacer los pobrecillos es regalarme un par de flores. Yo las guardo pero luego no las encuentro porque a ver ¿Una flor para que sirve? Por  eso ella me las tira.
- Alomejor te miran y saludan porque creen que eres otra niña porque ¿cuántos años tienes en realidad?
- Yo soy multiedad. A veces 100, a veces 12 y otras 22, no sé incluso 40 alguna vez.
- Pero físicamente pareces una niña.
- Sí, por eso no intereso a ningún chico.
- Pero has tenido muchos novios ¿no?
- Sí, pero no les gustaba en realidad. Creo que lo único que querían era hacerme daño. No soy de las que se hacen querer ni de las que son de tal manera que es fácil enamorarse de ellas. Todo lo contrario.
- Pero ¿por qué iban a hacerte daño si no te conocían?
- Porque soy débil y vulnerable y se me nota mucho y claro, pueeees... nada. Eso, que son muy crueles.
- Y ¿qué deseas que pase ahora?
- Que un chico bueno se enamore de mi y que no lo estropee.
- Y ¿Por qué ibas a estropearlo?
- Porque siempre hago todo al revés, como un mundo imaginado, como ese mundo que cantaba aquella voz que ya no recuerdo, a quién pertenecía y porque les doy golpes muy fuertes sin ni siquiera tocarles. Pero siempre sin querer.

No hay comentarios:

Publicar un comentario