jueves, 5 de diciembre de 2013

Esta vez no hay título

-¿Qué deseas tú?
- Sí, de pequeña, junto a un Rey Mago falso en Navidad.
- Saliste muy guapa en la foto.
- Sí, era un mundo de fantasía pero cuando desperté me dieron ganas de suicidarme.
- ¿Qué pediste?
- Sí, una madre buena. ¿Qué le vamos a hacer? Y yo sigo cantando canciones de amor que deprimen a todo el mundo. Por favor, ven esta noche. Tira una piedra a mi ventana. Tal vez podamos hablar. Primero por ti y luego tú por mi. No lo entiendo. Es que ¿Tanto destroza el amor? Sí, deprimen las canciones de amor porque son tan bellas, tan bonitas... que es difícil de soportar. Como un mosquito que espera a que te quedes dormida para picarte. Y tal vez no sea un mosquito sino la manzana prohibida o la fresa, ya no me acuerdo. Como ese niño en la playa que hace castillos de arena y se pone tan contento al verlos... pero luego el viento los destroza o algún otro niño malintencionado y entonces él se siente morir con apenas siete años. O como ese chico tan bueno al que le dieron un buen, un brutal golpe en la cabeza, mientras dormía y desde entonces no es capaz de sonreír. Todavía puede, sí, a veces... pero es una sonrisa tensa porque ya no le funcionan ni los labios. Y sí, a veces, también ríe pero es una risa sin sonido.
-¿Y llorar?
- No, llorar no puede.
- ¿Le conoces? ¿Le quieres?
Sí, le conozco pero no, no le quiero. Me gustaría ayudarle. Ah, sí. Ya me acuerdo de la canción...


"Si te hago daño
Es sin querer
Si te hago daño, piensa
Siempre
Es si querer"

- No quiero, no puedo decir más. ¿Sigo siendo atractiva? No, ya sé que no. Además ¿para quién? Para mi misma ya me da igual. Ya no puedo besar, ni acariciar a absolutamente nadie. Los niños tienen la gracia y la bondad que solo puede dar Dios, como el Sol cuando se refleja en el río, como tirar piedras a agua dulce. Responden, como una especie, no sé, de chisporroteo y otra vez tocas el cielo, volar entre las nubes y te imaginas que son de algodón y por fin no te dolerá la cabeza al intentarte quedarte dormida. Y no habrá nadie que te pueda dañar, no tendrás miedo a descansar porque todo el mundo necesita descansar. Y si te duermes tendrás pesadillas, pero en las nubes no. Tengo la cabeza llena de pájaros y no sé que hacer para enviarlos lejos y que mi pobre cabeza se llene de una voz como es debido. Nubes con forma de hada o de duende o de dioses. Estrellas que brillan como ese vestido de lentejuelas de aquella chica que, por fin, iba a rozar el éxito con la puntita de sus dedos. ¿Recuerdas la canción?

"Si te hago daño es sin querer
Si te hago daño
Piensa
Siempre
Es sin querer"

La hierba mojada de lluvia y que te envuelva su perfume. Un regalo bien pensado con un lazo. Un beso sincero aunque solo sea en la mejilla o en el pelo. Un beso sentido. Dar de comer a un perro vagabundo. Y cuidar de esa gata y dejarla ir... que ya volverá. Arrodillarse y rezar aunque Dios no exista. Tener fe aunque sea en una ilusión que jamás se cumplirá. Vana, como la lluvia cuando moja las aceras. Desayunar y volverse a acostar en la cama. Esconder tus secretos o, al menos, algunos pues.... tengo tantos. Como en "Desayuno con diamantes" solo que esta vez el gato muere por eso no habrá servido de nada que tocaras la guitarra en el alféizar o que guardaras el pinta labios en el buzón. Pobrecito. Tejado tras tejado. Tejas rojas y el estómago muerto. Como aquella que ya solo toleraba la leche desnatada. Sí, tocaba la guitarra pero no daba a su gato de comer.
-¿Por qué ? ¿Es que acaso estaba enferma?
- Muy enferma. Tanto que no se enteraba ni del día que era, ni de la hora que era. Ni si habían pasado ya dos años o cuatro desde que su última pareja (antes de tener a otra) la dejó. Porque siempre la dejaban. Se adelantaban porque en realidad era ella la que quería abandonarlos. ¿Piso el suelo? ¿Piso tierra firme? ¿Sé diferenciar lo que es real de lo que no lo es?

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